La tos 2


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¡Bienvenidos de nuevo ciudadanos saludables!

Vamos a tratar hoy uno de las dudas más recurrentes en la oficina de farmacia: la tos. Os aseguro que no importa la época del año en la que nos encontremos, la tos es una consulta que nos toca resolver varias veces al día en la farmacia, que nos afecta a todos y más en esta época, pero que es especialmente molesto en niños, en fumadores o en ancianos. La tos es un síntoma asociado a muchas enfermedades del aparato respiratorio, que consiste en un acto reflejo que actúa como mecanismo de defensa para expulsar del organismo sustancias extrañas. Por este motivo concreto, yo siempre aconsejo no parar la tos que es productiva por molesto que nos pueda parecer. La contracción intensa de los músculos respiratorios y del diafragma, asociada a la relajación de la glotis, provoca la expulsión rápida del aire acumulado en los pulmones que arrastra esas sustancias o elementos extraños que nuestro organismo quiere eliminar.

Como hemos comentado, la tos es un mecanismo de defensa, mediado por impulsos nerviosos situados en una parte concreta del cerebro y desencadenados por receptores pulmonares. Interviene pues el sistema nervioso central y periférico. Aunque es un mecanismo de defensa, se convierte en patológico cuando la tos es excesiva, inapropiada, o responde a etiologías patológicas.

La causa más frecuente de la tos son las infecciones de las vías respiratorias, ya sean bajas o altas. El resfriado común, la gripe, faringitis, bronquitis, agudas o crónicas, son patologías en las que la tos es un síntoma asociado con frecuencia. También puede provocar tos el tabaquismo, el asma, el reflujo gastroesofágico o algunas enfermedades del corazón, como la insuficiencia cardíaca. Además, algunos medicamentos provocan tos, como es el caso de los IECA, (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina), captopril, enalapril…

La tos puede ser clasificada como tos seca o no productiva, y tos blanda, húmeda o productiva. En el caso de la tos seca no hay expectoración. Es por tanto una tos irritativa, normalmente originada en la faringe o laringe y causa malestar importante y alteración del ritmo de vida normal impidiendo el descanso. El caso de la tos productiva, es la que permite a nuestro organismo la expulsión de moco acumulado en las vías aéreas, normalmente inferiores.

Para el tratamiento sintomático de la tos, se han utilizado tradicionalmente dos tipos de tratamientos. El primero es la utilización de fármacos que actúan directamente sobre el centro de la tos, modulando o suprimiendo en cierta medida el control de la tos. Los más utilizados son la codeína y el dextrometorfano. La codeína es un alcaloide del opio y el dextrometorfano un derivado sintético de la morfina. Ambos fármacos son eficaces en el tratamiento de la tos aunque comparten un cierto efecto depresor del sistema nervioso, más evidente en la codeína, y la tendencia a producir somnolencia o sedación. Estos efectos se deben a que la codeína al pasar por el hígado se transforma en morfina. Este metabolismo de la codeína se ha visto que es especialmente peligroso en algunas personas, niños principalmente, que se consideran metabolizadores rápidos y por tanto alcanzan niveles plasmáticos de morfina peligrosos. Esta es una precaución que en la farmacia debemos tener siempre presente y nos obliga a pedir siempre receta médica para la dispensación de codeína. En el caso de tos productiva, no deberían usarse este tipo de medicamentos que evitan la expulsión del moco.

El otro abordaje terapéutico es la utilización de medicamentos denominados mucolíticos o expectorantes, que es lo que yo recomiendo casi siempre. Estos fármacos actúan favoreciendo la fluidificación del moco y que, por tanto, pueda ser expulsado más facilmente. Al facilitar la expulsión del moco, la tos se reduce. De entre los medicamentos de este tipo, destacan los azufrados, como la acetilcisteína, carbocisteína, o los derivados de la vasicina como la bromhexina o el ambroxol. Los primeros, los azufrados, actúan rompiendo los enlaces de las proteínas azufradas del moco haciendo más débil su estructura y más fluido. En el segundo caso, los derivados de la vasicina, el mecanismo parece estar relacionado con el aumento del volumen de secreción. En ambos casos, el efecto neto es la mejor expectoración y alivio de la tos.

También son muy eficaces  contra la tos productos naturales y fitoterápicos disponibles en la oficina de farmacia, como los extractos de hiedra (Hedera helix). La Alfa-hederina, compuesto antitusivo de la hiedra, es un potente facilitador de la expectoración, posee un efecto broncodilatador y aumenta además la cantidad de surfactante pulmonar. Este tipo de medicamentos tienen un efecto comprobado y carecen de los efectos adversos de la codeína y derivados, que además de los ya mencionados, debemos sumar el estreñimiento que se puede llegar a ser muy grave. El efecto antitusivo de los derivados de la hiedra está especialmente indicado en uso pediátrico, pero también en adultos.

Hasta el siguiente consejo desde la farmacia, seguid tomando las decisiones que en nuestra vida nos mantengan saludables.


Antonio J. Segura Muñoz

Acerca de Antonio J. Segura Muñoz

Antonio J. Segura Muñoz es farmacéutico comunitario. Se licenció en Farmacia por la Universidad de Granada, y a lo largo de su ejercicio profesional ha completado su formación mediante varias especialidades y cursos, como Atención Farmacéutica, Interacciones Farmacológicas, Diabetes e Hipertensión. Antonio decide formar parte de esta ciudad sanitaria ya que con sus consejos pretenderá ayudar a que todos los ciudadanos consigan tener una vida saludable.


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